El rostro de Alfonso Díez, con los ojos rojos por haber llorado, explica por sí solo el difícil momento por el que pasa doña Cayetana Fitz-James.

A las 22:00 horas de ayer martes, fue trasladada desde el Hospital Sagrado Corazón de Sevilla, hasta el Palacio de Dueñas, por expreso deseo de su familia.

Ayer saltaron todas las alarmas al ver el rostro descompuesto de Cayetano Martínez de Irujo que llevaba desde primera hora de la mañana junto a su madre y que reconocía la gravedad de la situación y apenas le salía la voz al declarar “tenemos que tomar una decisión” que se refería claramente al traslado a su casa, donde está siendo atendida por los mismos médicos que en la clínica.

El hecho de que el capellán de la Casa de Alba, y amigo personal de la duquesa, haya pasado la noche junto a ella, es otra señal negativa sobre su estado.

Según el portal vanitatis, doña Cayetana está sedada y con morfina. La publicación señala además que, tristemente, el Ayuntamiento de Sevilla está preparando todo lo necesario para cumplir con el protocolo de las honras fúnebres, por ejemplo, estableciendo mediante vallas el perímetro de seguridad hasta la Capilla Ardiente, que se instalará en el mismo Palacio de Dueñas.

Aunque, lo que todos deseamos, es que la duquesa gane también esta batalla como lo ha hecho en otras ocasiones.

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