Leemos en el estupendo perfil de facebook dedicado a la inolvidable artista El Mundo de Lina Morgan que el miércoles 14 de octubre se presenta el libro “De Angelines a Excelentísima Señora” escrito por Jesús García Orts.  Ya había sido publicado a principios de año, pero la triste actualidad ha llevado a relanzarlo.

Así como, en otros casos, no nos gusta en absoluto que aparezcan biografías o supuestas biografías de personajes que ya no están entre nosotros para poder defenderse o puntualizar cosas, en éste el libro está escrito desde el cariño de una persona que ya escribió otro sobre la artista titulado “Lina Morgan, mucho más que una cómica” y que es un rendido admirador de la artista, ya que hemos leído que posee, practicamente, un museo sobre ella.

En otro orden de cosas, un reportaje de la revista Tiempo nos daba a conocer la pasada semana algunos aspectos sobre los últimos años de la actriz y su legado.

Lina Morgan conoció a Daniel Pontes de casualidad hace más de 30 años. Un día recogió en su taxi a la madre de la artista y quedó tan contenta que le volvió a llamar. Poco a poco, se fue convirtiendo en alguien más de la familia, haciendo trabajos de chófer y de asistente. La confianza fue tal que también la mujer de Pontes entró a trabajar en la limpieza de la casa.

Acabó siendo administrador de sus empresas y luego su tutor legal. Lina tenía a su nombre dos empresas: “Espectáculos Latina” y “Telasa SL” dedicada al alquiler de oficinas y viviendas. Entre las dos, más de 3 millones y medio de euros. El resto de la fortuna es una incógnita pero el teatro La Latina lo vendió por 7 millones y medio de euros (10 veces más de lo que costó), más al menos un vehículo de alta gama, gran cantidad de abrigos de piel y numerosas joyas. Es más, según el académico y periodista Luis María Ansón, su colección de alhajas era “la primera de España”.

Pues bien, el testamento está en manos de una asesoría jurídica y Daniel Pontes desconoce cuando se abrirá, pero él querría hacer público quiénes son los herederos y las cantidades que les corresponde, para acallar todas las habladurías.

Pontes está muy molesto por las quejas de algunas personas hacia las restricciones en el velatorio o a las visitas cuando aún vivía “yo he respetado las decisiones de Lina y si a alquien no le ha caído bien la actitud de ella, pues allá ellos (…) los que están hablando ahora, poco cariño la tenían, no se merecen para mí ningún respeto”. Y no descarta ir a los tribunales si esto va a mayores.

La revista ha hablado con Jesús Cimarro, el productor al que la actriz vendió su teatro, que apoya totalmente a Daniel Pontes y fue, junto al Padre Ángel, de las pocas personas que ocuparon las sillas reservadas a los seres queridos en el velatorio. Niega tajantemente que Lina Morgan no fuese libre en los últimos meses, y asegura que era la voluntad de la artista que no le viesen como éstaba para que la gente la recordase cómo ella fue. Además, tenía hecha una traqueotomía que la impedía expresarse bien.

También matiza que Lina no quería que se pusiese su nombre al teatro, algo que él mismo le propuso cuando lo compró “lo tenía muy claro, había nacido en este barrio, el de La Latina, y quería que se siguiese llamando así” señala Cimarro.

Recordemos que Lina Morgan enfermó en 2013 y permaneció ingresada durante nueve meses. Después, fue llevada a una residencia hasta que su casa se acondicionó para poder atenderla en condiciones. Y en su domicilio falleció este 20 de agosto, a los 78 años de edad.

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