¿Quién es realmente Marta Gayá? ¿Cómo afectó a la Casa Real su amistad con el rey emérito? ¿Siguen viéndose?

En un reportaje firmado por los periodistas Martín Bianchi y Paloma Simón, la revista Vanity Fair nos desvela todos los entresijos de la relación entre Marta Gayá, dama de la alta sociedad de Palma de Mallorca, donde nació en 1948, y D. Juan Carlos de Borbón.

Hija de Fernando Gayá, consejero delegado de una empresa de cementos y hormigón y propietario del Hotel Villamil, siendo una veinteañera se casó con un ingeniero que trabajaba para su padre, pero el matrimonio sólo duró cuatro años y no tuvieron hijos.

Después, ella volvió a hacer su vida en Mallorca. De día acudía al club de tenis y de noche a la boite del Club de Mar donde incluso llegó a trabajar de relaciones públicas. En 1987, conoció a D. Juan Carlos.

Tanto la familia real como los periodistas respetaban la intimidad de ambos por la discreción con la que llevaban la relación.

Al parecer, el rey emérito jamás tuvo intención de divorciarse. Es más, vio mal la anulación del matrimonio de D. Alfonso de Borbón porque temía que afectase al prestigio de la familia real.

En 1990, el que era embajador en Londres llegó a España para hacerse cargo de la secretaría general de la Casa del Rey. Pero, sólo estuvo un año en el cargo, ya que mostró al rey su incomodidad con sus andanzas, recordándole que la familia real debe comportarse con ejemplaridad. Al monarca no le gustó esto y le cesó, aunque ese cese lo exigió directamente la propia Marta Gayá, de las pocas veces que dejó su habitual papel en la sombra.

Poco después, le llegaba el turno a Sabino Fernández Campo, gran aliado de la reina Sofía, que le llamaba por las noches preguntándole si sabía dónde estaba su marido.

Quizá uno de los episodios que más llama la atención de toda la historia es el que sucedió tras la muerte en accidente de coche de una pareja amiga íntima de Marta Gayá. Habían quedado para cenar pero Marta, en el último momento, decidió no ir. El shock para ella fue enorme e ingresó voluntariamente en una clinica de reposo suiza.

Eso fue a primeros de mayo de 1992. Pues bien, entre mayo y junio de ese año, D. Juan Carlos viajó varias veces a Suiza, y las explicaciones de Casa Real fueron poco clarificadoras: “Vacaciones no notificadas oficialmente” y “Descansos de montaña”. Las excusas se agotaron cuando el presidente Felipe González se vio en la circunstancia de no poder nombrar un nuevo ministro de Exteriores porque no encontraba al rey. Éste regresó para cumplir con el trámite pero esa misma noche regresó a Suiza y no estuvo en el cumpleaños de su padre, D. Juan.

Cuando ese verano de 1992, dos medios de comunicación europeos atribuyeron al monarca una relación sentimental duradera con Marta Gayá, el semanario español Época llevó el asunto a portada. El periodista autor de la exclusiva, Juan Luis Galiacho, deja claro que no tuvieron presión alguna para no publicar el reportaje, pero que con la revista ya a la venta, les llamó Sabino Fernández Campos para pedirles que dejaran el tema, no por el rey, sino por Doña Sofía, que estaba sufriendo.

Lógicamente, Doña Sofía estaba pasando un calvario. Marta Gayá nunca entró en el Palacio de Marivent ni pisó el yate Fortuna, pero un príncipe georgiano cedía su mansión en una selecta y blindada urbanización, para que ella y D. Juan Carlos pudieran verse.

Hay que destacar también que, en esa época, preocupaba el círculo mallorquín de amistades del monarca. Personas con mucho dinero, influyentes y disfrutones, que atraían al rey a un estilo de vida frívolo, que en el palacio no gustaba nada. La periodista Carmen Enríquez, corresponsal de TVE en Casa Real en aquel tiempo, añade que D. Juan Carlos era extrovertido y asequible, no filtraba a sus amistades y se temía que se aprovecharan de él.

La amiga del rey trata a toda costa de mantener la discreción que ha mantenido en todo momento, pero todo se torció cuando hace un par de meses el diario digital OK Diario publicaba unas escuchas atribuidas al Cesid – servicio secreto anterior al CNI – en las que el rey hablaba de lo feliz que era con su nueva relación. Aunque, en el CNI no dan importancia a ese asunto, que consideran antiguo “ahora nos enfrentamos a otros retos”.

Alguien del círculo íntimo mallorquín de Marta Gayá, ha afirmado lo siguiente: “Comentar esto, a estas alturas, me parece sangriento. El rey ha cumplido su papel, hay que dejarle tranquilo (…)  A Marta la están metiendo en el mismo saco que a Bárbara Rey, y eso no es justo”.

Marta lleva muy mal que se hable de ella, tiene miedo a que la prensa de al traste con su estilo de vida. De hecho, se está construyendo un muro en la terraza de la casa de Mallorca donde va a pasar el verano. Según su círculo, la amistad con Don Juan Carlos continúa.

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