Mª José Galera ha relatado en Sábado Deluxe la complicada situación por la que atraviesa tras perder su trabajo

No hace mucho que María José Galera se sentaba en el plató de Sábado Deluxe para contar que por fin su vida parecía encarrilarse, tras el infierno que vivió en México junto al que era su marido.

Pero, el pasado sábado, la que fuese participante del primer Gran Hermano emitido en nuestro país, no traía buenas noticias: el pasado enero, se quedó sin su trabajo en un concesionario de automóviles al no ser renovado su contrato. No fue la única en irse a la calle, ya que despidieron incluso a personas que llevaban dieciséis años en la empresa.

Al llevar sólo 9 meses de contrato, no tiene derecho a paro, y ha solicitado la ayuda familiar. Lo que peor lleva es tener que vivir en casa de su hija mayor, ya que siente que está invadiendo su terreno. Ella paga luz, agua y comida, con los ahorros que tenía, y ahora con la ayuda familiar que ha comenzado a cobrar el día 10.

También está limpiando en una fábrica. Cuando la gente la reconoce, ella les dice que “está el trabajo muy mal”.  Sobre las cualidades que podría aportar en un futuro trabajo, destaca que le encanta el trato con el público y que ha vendido muchos coches en el concesionario.

Su hija pequeña, de 15 años, sólo recibe 150 euros de pensión de su padre.

Reconoce haber ganado bastante dinero en su momento, pero asegura no habérselo gastado en bolsos o zapatos, sino en su familia, por lo que no se arrepiente. También invirtió en restaurantes y discotecas, sin suerte.

Pero, lo peor de todo para ella es estar alejada de sus padres, con los que discutió por defender a su ex marido “por él me enfrenté al mundo entero” – vamos, un caso parecido al de Arantxa Sánchez Vicario – y con los que está intentando un acercamiento “me están castigando por lo que hice”. Cree que el tiempo pondrá las cosas en su sitio.

Para terminar, lanzó un mensaje a su madre “Como una madre no hay nada, te quiero y te necesito”.

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