El titular de la revista Lecturas es más que elocuente: Luis Rollán, en el abismo. Así se encuentra el periodista, y no sólo en lo profesional, porque en su caso, su profesión y su círculo de amigos formaban un pack que, hasta ahora, había funcionado perfectamente.

Este sevillano de 40 años, esta viendo como su prestigio profesional y su valor como amigo, cae en picado tras ser acusado, por sus propios compañeros, de traicionar a sus amistades para lucrarse vendiendo reportajes.

De hecho, un fotógrafo que prefiere estar en el anonimato, ha afirmado a la revista Lecturas que esta historia de mentiras y traiciones no ha hecho más que empezar, y que los amigos que aún le apoyan, como Raquel Bollo, Belén Esteban o Rocío Carrasco, en realidad lo que tienen es miedo de que vaya a hacer pública alguna información delicada sobre ellos.

Recordemos que Luis Rollán se defendía asegurando que si había facilitado información sobre sus amigos a Jordi Martín para que éste pudiera pillarles con su cámara, fue porque éste le amenazaba con contar cosas de su vida privada, como que su marido le había golpeado con una vela y un bate de beisbol, además de intimidades de cama – que muchos nos preguntamos a quién podrían interesar-  y mostraba su terror con una frase muy descriptiva “me tenía cogido por los huev…”

De ser así – que no lo es porque no se sostiene- lo mejor que le podía haber pasado es que Jordi Martín hubiese contado todo, ya que seguro que Luis hubiese contado con el apoyo de sus amigos, al fin y al cabo si hay malos tratos él sería la víctima, y si cuenta cosas de su intimidad, en eso nadie se hubiese metido porque pertenece a eso, a su intimidad. Sin embargo, la traición y estar negociando por detrás de sus amigos… eso sí que le puede costar perder todo lo que había construído.

Jordi Martín también cuenta que Luis Rollán estaba enamorado de él y que le propuso huir juntos a Miami, algo que tampoco suena muy descabellado. Es un lugar en el que podemos imaginar perfectamente a Rollán, y el que le propuso un trabajo allí fue Toño Sanchís, que parecía inclinado a iniciar allí una nueva vida profesional tras lo ocurrido con Belén Esteban.

Seguramente, una de las más dolidas con el sevillano será Laura Matamoros. Él primero negó haber cobrado por alertar al fotógrafo de los pasos que iba a dar la joven en su visita a Barcelona, aunque luego reconoció haber recibido 1.500 euros por la filtración. Intentó justificar que ese dinero era para pagar una deuda del fotógrafo, y luego afirmó que era para sufragar un plazo del arreglo de la boca de la madre de Jordi Martin, que se hizo en la clínica del hermano del marido de Luis. Pero, el fotógrafo ha presentado el pago con tarjeta de crédito del arreglo dental de su madre, demostrando que no debía absolutamente nada.

El caso es que Laura confiaba mucho en Luis, y seguro que la chica está, más que enfadada, decepcionada.

También ha sido acusado Rollán de exagerar su dolencia cardiaca para no ir a Supervivientes, porque no se fiaba de dejar a su marido solo durante su estancia en la isla. En esto, sus compañeros han cerrado filas en torno a él, y no han dudado en que la gravedad de su enfermedad es real.

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