Afortunadamente, Mª Teresa Campos evoluciona favorablemente, ya está en planta y han pasado las 72 horas de mayor peligro.

Eso sí, aún queda por delante una recuperación que ya han explicado sus hijas que va a ser lenta.

Este fin de semana, Maximiliano, hijo de Bigote – él y su hermana Estefanía tienen una excelente relación con Mª Teresa – tiene previsto viajar a Madrid desde Londres, donde vive, para visitarla. Ellos eran partidarios de decirle a su padre lo que ocurría, pero han respetado la decisión de Teresa.

Una vez más, se demuestra lo distintas que son las dos hermanas. Mientras Carmen explicaba el jueves a Jorge Javier Vázquez que su madre estaba fuera de peligro, Terelu ha reconocido al día siguiente en Sálvame que ella no se hubiera atrevido a decir eso, por miedo “no soy negativa, pero sí precavida” ha señalado Terelu.

Carmen también cree que la vida le ha dado un aviso a Teresa Campos y que tiene que cambiar de vida y no tomarse las cosas tan a pecho. Terelu también cree que su madre tiene que tomarse las cosas de otra manera, pero también recuerda que Felix Arechavaleta, pareja de su madre durante 14 años, llevaba una vida muy sana, caminaba todos los días, y falleció de un infarto a los 60 años en la puerta del Colegio de Arquitectos.

El momento tenso ha llegado en Sálvame cuando todos los colaboradores se han puesto a hablar de Supervivientes y no han ahorrado críticas hacia Bigote, algo que llevan haciendo desde el principio del reality. Entonces, Terelu ha abandonado el plató visiblemente molesta “Me voy, tengo a mi madre muy enferma y aquí puteando a su novio”.

Los colaboradores no han llevado bien la actitud de Terelu, especialmente Kiko Hernández, que ha espetado “El que ha decidido ir a Supervivientes en contra de la voluntad de su madre es Bigote”.

Luego los ánimos se han calmado un poco, pero hay que entender que Terelu está muy afectada, tiene el susto metido en el cuerpo y, como bien ha apuntado Jorge Javier “por algún sitio tiene que salir la tensión”.

Otro tema muy desagrable ha sido saber que alguien fotografió a la periodista en la silla de la ambulancia en la que era trasladada de la clínica de La Luz a la Fundación Jiménez Díaz. Terelu sufrió un ataque de ansiedad al darse cuenta y llamó inmediatamente a las redacciones de los medios de comunicación para pedir que no fuesen publicadas las imágenes. Afortunadamente, la respuesta fue positiva por parte de todos sus compañeros, que han dado su palabra de rechazar esas fotografías.

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