La Otra Crónica de El Mundo, ha hablado con la costarricense Gina González, la que podría haber sido su viuda, pero que fue la gran ausente en el entierro del mítico jugador.

Alfredo di Stefano, de 88 años de edad, llamaba “mi cachorrita” a esta joven de 38 años de la que se enamoró cuando ella se encargaba de transcribir las entrevistas para la biografía que preparaba el periodista Luis Miguel Gómez, periodista de El Mundo.

La relación fue muy cuestionada ya que muchos vieron un evidente interés económico en la joven. En mayo del año pasado, anunciaron su boda, que no se llevó a cabo porque sus hijos consiguieron incapacitarlo legalmente. Gina entonces acusó de “secuestro” a los hijos de Di Stefano y llegó a denunciar que le habían desactivado el móvil para que no pudiese hablar con ella.

Después, abandonó España y ni siquiera la que era su abogada sabía qué había sido de ella. Antes de que la saeta rubia se fuese definitivamente, le envió una misiva de amor a través de La Otra Crónica en la que le explicaba que había encontrado un lugar donde había dejado de estar errante en la sombra, ese lugar era Barracas, el barrio de Buenos Aires donde nació el futbolista. Sin embargo, algunas informaciones la sitúan en Dinamarca, donde ha visitado con frecuencia a su amigo, el jugador costarricense Christian Bolaños, aunque ella asegura que nunca ha vivido allí.

Gina ha optado por el silencio “hasta que tenga paz y serenidad en mi corazón”, y recalca que la gente que la conoce sabe que no es ninguna interesada”. Además, señala que “todos los que de verdad amamos a Alfredo, debemos respetar a sus hijos. Es lo único que nos queda de él (…) le suplico a todos que no ataquen a sus hijos”.

¿Veremos a Gina recorriendo los platós u optará por la discreción que parecía haber elegido en los últimos meses?

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