La periodista Gema López ha entrevistado a Belén Esteban tras ganar el juicio contra Toño Sanchís.

La sentencia obliga a Toño Sanchís a abonarle a su ex representada casi 400.000 euros más intereses y costas.

Ahora Belén ya puede hablar porque antes no lo ha hecho por recomendación de sus abogados.

Reconoce Belén que, como es un poco negativa y estaba en manos de un juez, llegó a pensar que podía perder. En esos momentos, su único pensamiento era pagar a Hacienda, aunque se quedase sin nada. Un mes llegaron a embargarle la nómina porque no podía pagar los 80.000 euros que le reclamaban. Hacienda no le daba más aplazamientos y Belén tuvo que recurrir a un préstamo bancario y un adelanto de sus jefes. Aunque mucha gente se ofreció a dejarle dinero, ella quería tirar sola.

Finalmente, Belén ha tenido que vender el piso que compró con su padre, que tenía la ilusión de regalarle a su hija en su mayoría de edad, y lo que más le ha dolido: coger dinero de la cuenta de su hija, en la que tiene guardado todo el dinero que le ha pasado Jesulín. Pero, ahora, con la venta del piso, le va a devolver a Andrea todo el dinero.

Hace unos días, Toño Sanchís daba la enhorabuena a Andrea por su graduación y reiteraba su cariño hacia ella, pero Belén señala que poco pensó en ella cuando hizo todo lo que hizo y deja claro que “Andrea no quiere saber nada de Toño” . Además, añade que ha denunciado a la madre de Toño por especular en las redes sociales sobre la paternidad de Andrea.

Volviendo al juicio, en el contrato de representación firmado en 2009, aparece una claúsula en la que, en caso de desacuerdo entre las partes, no se acudirá al juzgado sino a la Corte Arbitral, una justicia privada para llegar a acuerdos rápidos. Pero, los asesores de Belén descubren que uno de los fundadores de esa Corte es el abogado que había redactado el contrato. Vamos, que si le demandaba, quien decidiría era un amigo de Toño.

Afortunadamente, esa Corte estaba inactiva en Madrid desde hacía cuatro años, pero tuvieron que solicitar que trasladaden el contrato a los juzgados y eso retrasó el proceso.

Si empiezan a desgranarse los contratos, es un verdadero disparate. De la publicidad de las cremas, aunque la empresa suspendió pagos, él cobró antes 32.000 euros de los que Belén no supo nada, lo mismo que de los 40.000 euros del contrato de los zapatos ni de los 120.000 euros de las sartenes, que al no estar firmado el contrato, no lo han podido presentar. De la publicidad de la carne de conejo sólo recibió una parte, y hay dos pagos en dos discotecas, uno de 11.000 y otro de 12.000 euros de los que Belén no tenía conocimiento.

Del libro, Belén cobró el 53% y Toño, el resto. Él alegaba gastos de promoción, pero no presentó ni facturas ni nada de nada.

A la que cuenta de Belén, sólo llegaban 12.000 euros al mes. Es desde la cuenta que se abrió sin su conocimiento desde la que se manejaba todo el dinero. Ella pensaba que Toño pagaba todos los impuestos pertinentes, pero no lo hacía, y de ahí el tremendo pufo que ha tenido que asumir Belén.

Cuenta Belén que en una de las reuniones que mantuvieron, él quiso ablandarla contándole la enfermedad de su padre y que éste había pedido un crédito que tenían que pagar entre él y sus hermanos. Mientras, por detrás daba órdenes de que si Belén iba a la oficina no le abriesen la puerta, no sea que intentara coger la documentación que él no quería dar. Pero, explica Belén que “dentro de esa oficina había gente que a mí me quería y me contaban las cosas. Siempre les estaré agradecida por estar de mi parte y declarar en el juicio”.

Relata Belén que nueve días antes del juicio, los abogados de Toño pidieron reunirse, pero no era para aportar documentación ni hacer una oferta, sino para proponer un acuerdo para hacer platós de televisión juntos y así sacar dinero. Vamos, de locos.

Belén no descarta pedir la ejecución provisional de la sentencia “si se tiene que ir de su casa, que se vaya, que lo hubiera pensado antes” y asegura que si cuando salió la sentencia le hubiese llamado Toño o sus abogados para ver cómo lo podían pagar, ella hubiese aceptado, pero está claro que no tiene la intención de pagar.

Hacia Toño, sólo siente asco, y asegura que nunca le va a perdonar, ni a él ni a su familia. “Lorena lo podía haber arreglado, que me lo dijo y no lo ha hecho. Hizo un paripé”.

Al saber el resultado del juicio, Belén se ha acordado de su padre “me ha ayudado desde el cielo”. La fuerza para aguantar todos este proceso se la ha dado su pareja, Miguel, que ha aguantado sus bajadas y sus subidas “nadie me había querido así”. Belén se emocionó al saber que Miguel había querido avalarla con su piso.

Ahora, Belén, a sus 43 años, mira al futuro con la ilusión de casarse con Miguel y volver a ser madre.

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