La noticia saltaba ayer: la Justicia daba 10 días de plazo a Isabel Pantoja para entrar voluntariamente a prisión. Muchos no entendíamos nada, ya que se supone que si fue condenada a menos de 2 años, no tendría que entrar en prisión, pero todo tenía su explicación: la tonadillera no ha podido hacer frente al pago de la multa que conllevaba la sentencia: un millón cien mil euros (casi 184 millones de pesetas) que si no se hacen efectivos, añadirán seis meses más a la condena de cárcel, y entoncés sí tendría que entrar en prisión.

Isabel está atada de pies y manos, ya que los bienes que posee -su casa de Madrid, la de Marbella y la finca Cantora– o están embargados o tienen cargas que hacen muy difícil su venta. Concretamente, “Mi Gitana”, su casa de Marbella, tiene una hipoteca de 20.000 euros al mes. Así que, tiene mal lo de conseguir líquidez.

Por si fuera poco, en enero debe pagar una deuda con Hacienda de un millón y medio de euros, que se ha convertido en 2.100.000 porque ha pedido dos prórrogas, y cada una de ellas supone una recarga de 300.000 euros.

Veremos cómo se puede solucionar esto. Ser famoso no es garantía de nada, ya lo hemos visto con José Ortega Cano, así que puede pasar cualquier cosa.

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