Hay que ser de piedra para no emocionarse con el testimonio de Julián Contreras Jr. este viernes en Sálvame Deluxe. Él, con los ojos constantemente inundados en lágrimas y un nudo en la garganta que apenas le dejaba hablar. Los colaboradores, impactados y algunos, como Mila Ximénez o María Patiño, llorando a lágrima viva. Y no era para menos.

Con graves problemas económicos – ha superado un desahucio y ha estado una semana sin luz, sin agua y sin gas- provocados esencialmente por haber dejado mucho dinero a personas que lo necesitaban, y sin que nadie de su entorno supiera nada, Julián ha tocado fondo, se ha rendido, perseguido por sus recuerdos “ya no tengo recuerdos bonitos, los busco pero no los encuentro” y atormentado por todo lo que no pudo decirle a su madre  “tantas cosas que no pudiste decir y que no pudiste hacer. Mi madre se murió sin que yo pudiera cogerle la mano una última vez. Eso me persigue y me perseguirá toda la vida”. Confiesa que ha perdido el color de sus ojos “yo ya no soy yo”.

julian contreras deluxe-septiembre 2014

Tras la muerte de su madre, no ha vuelto a ser feliz, y se derrumbó cuando le recetaron las mismas pastillas que ella tomaba. Su pauta es de 8 a 10 fármacos diarios, entre antidepresivos y ansiolíticos. Pero, a pesar de todo esto, se ha resistido a contar su problema a su padre o a sus hermanos. No quiere ser “la pieza del engranaje que falla” ni una carga negativa para su familia, a la que adora.

Este décimo aniversario de la muerte de su madre, ha sido el peor, un infierno para él. Fue el 23 de julio, y el 11 de agosto, el día del suicidio de Robin Williams, comenzó a buscar en internet métodos para suicidarse, y confiesa que si no es por su sobrina y el trauma que podría causarle, se hubiese quitado de enmedio esa misma noche.

Julian-Contreras

Lo único positivo es que el restaurante que abrió hace un año, y en el que trabaja todos los días, como confirmaron los propios colaboradores, va razonablemente bien, aunque reconoce que el primer año siempre es duro y ha habido meses malos.

De los amigos de su madre, ha recibido un “no” como respuesta cuando les ha pedido ayuda, pero no siente que esto sea una decepción sino “una lección”. Sí ha recibido apoyo de otras personas. Quiere encontrar la felicidad, y tiene esperanza. Ha caído, pero “me echaron unas cuantas cuerdas y ahora estoy subiendo”.

Julián se fundió en un abrazo con una Makoke vencida por el llanto, y Kiko Matamoros le ofreció su ayuda incondicional “si me llegas a pedir dinero, te lo hubiese dado, aunque me lo quitase de comer”. De paso, el chico se disculpó por haberse alejado de ellos tras la muerte de Carmina, pero explicó que lo hizo porque ver a Kiko era ver a su madre al lado, y no lo podía soportar.

Que Julián cayese en una profunda depresión era cuestión de tiempo. Como él mismo ha reconocido en esta entrevista, ha sido el padre de su madre, ha tenido que madurar demasiado deprisa y enfrentarse a situaciones demasiado complicadas, justo en una época clave en la vida, la adolescencia. El mazazo final fue la muerte de su madre, que le llenó de una terrible mezcla de fracaso y culpa. Todos esos traumas que arrastra y le atormentan desde entonces, han ido formando una tormenta que ha acabado por estallar.

Posiblemente, un chico menos sensible hubiese reaccionado de otra manera, se hubiese sacudido antes los sentimentos y dejado atrás la amargura, pero Julián ha heredado lo mejor de sus padres y no puede evitar ser como es, y tener siempre los sentimientos a flor de piel. Es un chico excepcional, una mezcla perfecta de inteligencia, sentido común y sensibilidad, del que su madre estará muy orgullosa allí donde esté, y al que todos deseamos que se recupere y encuentre la felicidad que merece.

Julián Contreras en el Deluxe

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