Este sábado, La Otra Crónica del diario El Mundo, ofrecía algunas claves sobre la estancia en prisión de Isabel Pantoja.

La tonadillera llegó a la prisión de Alcalá de Guadaira, en Sevilla, a las 07:55 horas del viernes 21 de noviembre. Allí permanecerá durante los próximos siete meses. Una vez cumplida la cuarta parte de la condena, podrá acceder a 36 días de permiso al año. Tras los primeros permisos, acompañados de una buena conducta, llegará el régimen de tercer grado, acudiendo a prisión sólo a dormir. Esto podría ser sustituído por la colocación de una pulsera telemática, lo que le permitiría hacer una vida casi normal.

De momento, Isabel está en el módulo de ingresos, hasta que la Junta de Tratamiento determine el módulo definitivo al que será destinada.

En cuanto a llamadas telefónicas, tiene derecho a un máximo de 10 llamadas a la semana, de 5 minutos de duración cada una, y serán únicamente a los números que ella haya proporcionado y que deben contar con la autorización de la dirección del centro.

En lo que a visitas se refiere, puede hacer uso de las comunicaciones dos veces por semana a través de un locutorio, o de una comunicación familiar de 40 minutos los fines de semana, opción ésta preferida por las reclusas por permitir el contacto directo con los seres queridos.

Son 150 las reclusas que cumplen condena en esta prisión, y se reparten en un total de 83 celdas, que tiene baño individual, pero las duchas son comunes.

A las 08:00, las presas deben ponerse en pie y tienen media hora para su aseo antes del desayuno. Hasta la una, hora del almuerzo, pueden ocuparse en los talleres y tras la comida, descansar un par de horas en las celdas. Hasta las siete, hora de la cena, pueden hacer uso de las instalaciones deportivas o la biblioteca. A las ocho de la tarde de cierran las celdas, y tras el recuento, no vuelven a ser abiertas hasta el día siguiente.

Por cierto, que este centro penitenciario fue premiado por su campaña de deshabituación del tabaco, algo que podría venir muy bien a la tonadillera, que es muy fumadora.

A Isabel le queda por pagar un millón de euros, y su intención es vender su casa de La Moraleja en Madrid, y de Mi Gitana en Marbella, para hacer frente a unos pagos consistentes en cinco ingresos de 200.000 euros durante los próximos dos años.

Mientras Isabel permanezca en prisión, es su hermano Agustín, al que ha dado poderes, el que se encargará de llevar las riendas financieras de la familia.

Según cuentan, la tonadillera se está integrando muy bien con sus compañeras, y muestra una actitud humilde y educada. Se le ha asignado la limpieza del comedor y comparte celda con otra presa.

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