Belén Esteban acudió a Sábado Deluxe para aclarar algunas polémicas que han surgido tras el anuncio de su boda.

Belén en vez de estar a punto de casarse parecía estar a punto de recibir una inspección de Hacienda. Estaba tan furiosa y tan susceptible que los colaboradores apenas podían preguntarle algo o hacer algún comentario sin recibir una contestación airada por parte de Belén, que seguro que cuando lo haya visto se da cuenta de que era una noche para estar feliz y no de uñas con todos.

Nada más sentarse, ha querido aclarar que no va a haber exclusiva, algo que Diego Arrabal ha puesto en duda. Belén insiste en que aunque tres revistas se han puesto en contacto con ella, no lo va a hacer por dos personas, Miguel y la que todos estamos pensando y que no quiere que se la nombre.

Quiso dejar claro que la razón por la que no iba a permitir móviles en la boda no era para proteger la exclusiva sino para evitar que, como habrá invitados famosos, estén haciéndose fotos todo el rato sin disfrutar de la fiesta. Los teléfonos estarán en una consigna por si quieren hacer una llamada.

Pero, su enfado iba mucho más allá, y la causa principal son todas las críticas que se han sucedido en su propio programa tras aparecer el anuncio de su boda en la portada de una revista, algo que según ella “la dirección de mi programa debería haber parado”. Le ha molestado mucho que se polemice con el régimen bajo el que van a contraer matrimonio “será por separación de bienes, algo que plantee yo, porque Miguel no quería”. Pero, también ha matizado que ella sólo tiene un piso ¿Sabéis vosotros lo que tiene Miguel? ¿Alguien sabe el patrimonio que tiene su familia?

Es que eso es lo que peor ha llevado Belén, que Diego Arrabal comentase lo caro que le parecía el convite, 70.000 euros, lo que le llevó a decir que Miguel tendría que trabajar muchos meses para pagarlo”. Belén, extremadamente enfadada, se enfrentaba a Diego Arrabal, harta de que le estén dejando de mantenido “parece que Miguel sea un muerto de hambre” algo que repitió más de una vez, sin darse cuenta de que con eso lo que hacía es levantar la liebre sobre el posible patrimonio de su novio, y provocar que los periodistas empiecen a investigar.

Belén contestó con sarcasmos durante toda la noche a Diego Arrabal, que reaccionó con tranquilidad a las contestaciones de Belén, excesivamente colérica y tajante.

Diego trata de hacer entender a Belén que tenía derecho a opinar, que ella misma había hecho público su enlace mediante una entrevista exclusiva y debería saber que eso trae consigo que se hable de ello. Pero, Belén no estaba receptiva.

Lo que más le importa a Belén es que su madre, que va a cumplir 75 años y está algo delicada de salud, esté bien para el día de su boda. Algo más que los achaques propios de la edad debe ocurrirle, porque en un momento dado Belén menciona que ahora su madre viaja a Madrid “por temas médicos” y se queda en su casa.

La boda será en sábado, algo que dificultará mucho la presencia de algunos invitados que trabajan o presentan el Deluxe.

Diego Arrabal también apuntó algo que es notorio: Belén Esteban no genera tanto interés como antes. Eso no quiere decir que esté acabada, ni mucho menos, sigue siendo un gran personaje.

Belén señaló que no tiene relación con ningún miembro de la familia Janeiro. Una pena que se haya estropeado el buen rollo que tenía con Carmen Bazán y Carmen Janeiro.

Para terminar, Belén confirmó que su vestido de novia ya se está confeccionando, que aún no sabe si serán dos trajes o sólo uno, y que la boda no será por la iglesia porque aunque ya ha pedido la nulidad, no llegará hasta dentro de año y medio.

En resumen, Belén dejó claro durante la entrevista que invitará a su boda “a quien me dé la gana” y que hará eso mismo en todo momento porque es su boda. Esperamos que se le pase el enfado enseguida y que disfrute de los preparativos de la boda con toda la ilusión que corresponde.

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