En el último programa de María Patiño antes del regreso de Jorge Javier Vázquez, Arévalo negó estar arruinado.

Ante los rumores que apuntaban a que Paco Arévalo, de 71 años de edad, estaba pasando por una situación económica tan mala que pedía comida en el mercado central, el humorista ha acudido a Sábado Deluxe para desmentir esas informaciones.

Confirma que ha puesto a la venta su chalet y que ahora vive en un piso del centro de Valencia, pero que su pensión de jubilado es respetable, 2.000 euros, que ni fuma ni bebe y que además sigue haciendo galas. De hecho, Además, ha tenido que rechazar algunas ante la posibilidad de entrar en GH Vip, que finalmente no se ha materializado.

Lola, su vecina de la planta de abajo, ha aportado su testimonio señalando la buena relación que tienen tanto con él como con sus dos hijos y que para nada ven al humorista desaliñado o dando muestras de no tener muchos recursos.

El humorista ha explicado que todo su entorno se ha preocupado mucho, que Bertín Osborne le llamó inmediatamente así como Toni Antonio, presidente de ASHUMES la asociación de humoristas españoles, algo que agradece mucho aunque no sea el caso, afortunadamente, pero le ha servido para confirmar lo querido que es “no creo que nadie de la profesión pueda decir nada malo sobre mí” dice.

No ha ocultado Arévalo que no ha superado la muerte de su esposa ni la de su hijo, y que siente mucha preocupación por el futuro de su hija Nuria, de 42 años de edad, que padece el síndrome de Williams, un trastorno del desarrollo. Afortunadamente, sabe que va a tener un lugar asistido gracias a “una señora muy importante, gallega, que tiene residencias y me prometió que mi hija siempre tendrá un sitio con ella cuando yo falte”.

Al final de la entrevista, Arévalo recibió la llamada de Terelu Campos, para agradecerle su apoyo y el de su hija en estos últimos meses.

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