Alfonso Diez ha concedido a La Otra Crónica de El Mundo una entrevista en la que se muestra tan discreto como ha sido su comportamiento hasta ahora.

Cuando faltan dos meses para que se cumplan tres años del fallecimiento de la duquesa de Alba, su viudo, Alfonso Diez, que va a cumplir 67 años, asegura que no se aburre, que incluso le falta tiempo para cultivar sus tres pasiones, los viajes, el cine y los libros.

De los hijos de Cayetana mantiene muy buena amistad con Carlos, actual duque de Alba y con Cayetano, con los que come regularmente, y con Eugenia. De hecho, han sido los únicos que se han enterado del reciente fallecimiento de dos de sus hermanos, junto a otros amigos muy íntimos como Isabel Preysler, Nuria González o los amigos de Porcelanosa.

Recordemos que Cayetano, que en principio fue el más crítico con la nueva relación de su madre, que comenzó cuando ella y Alfonso se saludaron a la salida de un cine -el  segundo marido de la duquesa, Jesús Aguirre, era muy amigo de un hermano de Alfonso, que era anticuario –   y prometieron volver a verse. Así lo hicieron, en un almuerzo en Liria, y tras él empezaron a hablarse cada noche.

Pronto comenzaron los comentarios que lo acusaban de estar interesado en la fortuna y la posición de una mujer como Cayetana, pero poco a poco el tiempo fue poniendo las cosas en su sitio “Me destrozaron, pero ahora he conseguido que me respeten” afirma.

Alfonso ha estado este verano unos días en Sanlucar, en la casa que le regaló Cayetana, que no fue cara, según explica, pero que se tiró entera y las reformas y la decoración las pagó él con sus ahorros y una indemnización de prensa que recibió. Pero, ahora quiere vender la propiedad, aunque todavía no ha salido al mercado.

Asegura que le han ofrecido dinerales por hablar y por hacer publicidad, pero que esas cosas no entran en su cabeza. Dice que todo lo de Cayetana queda para él, y recuerda, por ejemplo, las películas que veían en casa cuando ella ya no podía ir al cine, películas de suspense pero sin violencia, de los años 50 y 60, en color.

El titular de la entrevista es algo engañoso, porque la frase “He recibido menos de lo que Cayetana quería para mí” no encierra reproche alguno, sino que fue un acuerdo al que llegó él mismo con los hjos de la duquesa.

Doña Cayetana hizo el reparto de sus bienes en vida para demostrar que la persona con la que se iba a casar no les quitaría nada de lo que les correspondería, pero a Alfonso Martínez de Irujo y a su hermano Jacobo no les gustó nada el reparto y éste último ni acudió a la boda. Pero Alfonso Diez le llamó para conseguir la reconciliación con su madre y así llegaron a un acuerdo.

Alfonso asegura que la duquesa se fue con una enorme dignidad, cogiéndole la mano para que no se fuese de la habitación “quería morirse conmigo, eso sí que es la pera, por eso merece la pena todo”.

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