Ernesto Neyra reapareció tras ocho años sin acudir a un plató, y lo hizo en el programa Viva la Vida de Telecinco.

Ernesto se ha visto esta semana las caras en el juzgado con Kiko Matamoros, por la querella que interpuso el que fuese marido de Carmina Ordóñez, por injurias y calumnias tras llamarle repetidas veces “maltratador” e incluso “maltratador con mayúsculas”.

Ernesto lucha por su derecho al honor, ya que estas acusaciones y otras en los mismos términos contra las que también tiene juicios pendientes, le arruinaron la vida y le hicieron incluso marchar a México porque aquí no le dejaban ganarse la vida. “Me imputaron un delito” (…) Yo no tuvo que empezar de cero, tuve que empezar de menos 10″ afirma Ernesto, que que lucha por disipar cualquier sombra de duda sobre su persona, aunque como reconoce su abogado, José María Garzón, el daño ya es irreparable.

Ernesto Neyra

Ahora está a la espera de sentencia, pero se lamenta que desde el primer momento fue sentenciado en el juicio mediático al que fue sometido.

Todo comenzó cuando Carmen Ordóñez acudió en 2001 a Crónicas Marcianas para confesar que había sufrido malos tratos por parte de su ex marido, Ernesto Neyra, confirmando las afirmaciones vertidas por Coto Matamoros en el mismo programa unos días antes. Tras su aparición en el programa, la hija de Antonio Ordóñez interpuso la correspondiente denuncia pero fue desestimada, por lo que no se llegó a juicio. En esa desestimación. el juez incluyo la polémica frase, con la que pocos podíamos estar de acuerdo, que afirmaba que Carmen Ordóñez no daba el perfil de mujer maltratada. En este sentido, Ernesto matiza que esa frase formaba parte de un contexto dentro de un documento de ocho folios.

Ernesto Neyra

Así pues, la primera acusación de malos tratos fue desestimada, y la segunda, interpuesta por la madre de sus tres hjos, Leli Céspedes, sí llegó a juicio pero fue absuelto.

En todo caso, Ernesto no guarda rencor a ninguna de las dos “Carmina me dio tres años espectaculares y a Leli haga lo que haga la voy a respetar porque me ha dado lo más maravilloso de mi vida, mis tres hijos”.

Ernesto relató que cuando se separó de Carmina, trató de hablar con Fran Rivera porque creía que tenía que dar la cara y explicarle lo que había ocurrido, pero el torero no le cogió el teléfono. En cuanto a Julián, se verán en los juzgados porque al igual que a Kiko Matamoros,  le ha puesto una querella por injurias tanto al hijo como al padre.

Como se esperaba, hubo una agria discusión con la periodista Paloma García Pelayo, motivada, logicamente por la relación laboral y de amistad que unía a ésta con Carmina Ordóñez. Desmentía Ernesto que hubiese puesto las querellas por dinero, y justificaba que se hubiesen pedido 300.000 euros en la querella alegando que la cantidad que piden los abogados siempre es tirando por lo alto y que luego es el juez el que debe valorar y  decidir a cuánto asciende la indemnización, y que tampoco sería nada fuera de lo común porque hay que valorar el daño económico que ha sufrido por ser despedido de su trabajo y que nadie quisiese contratarle tras ser señalado como maltratador.

Ernesto Neyra asegura sentirse muy querido, y tener muchos amigos, pero reconoce que le destrozaron la vida porque su familia es muy querida en Sevilla y su madre, que falleció hace cuatro años, sufrió lo indecible.

Ahora se dedica al asesoramiento en materia de rehablitación energética de edificios y sólo espera poder hacer una vida normal con su honor reparado por completo.

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