La pasada semana, dije que lo del padre de Chenoa – biológico- era para hacérselo mirar. Ahora, tras su paso por el polígrafo, rectifico. No merece la pena que se lo haga mirar.

Ya durante la prueba, Carlos Corradini no le puso las cosas fáciles a Conchita Pérez, y ésta, que siempre destaca por su discreción y prudencia, no pudo por menos de confirmar que el argentino tiene “muy mal carácter”.

Es triste que sólo dijese la verdad según el polígrafo, cuando afirmó cosas tan agradables como “El nombre de Chenoa me parece ridículo” y “las letras de las canciones de mi hija me parecen absurdas”. También dijo la verdad cuando reconoció que le había sido infiel a todas sus parejas. Una joya, vamos.

Padre de Chenoa

Sobre el “ridículo” nombre de Chenoa, dijo que seguro que “se lo pondría con la reina madre”. Ya sabemos por su intervención anterior que esa es la manera que tiene de referirse a la madre de la cantante.

Dice que lo que quiere es que su hija se pronuncie de una vez, “que diga públicamente que no me soporta… pero luego que no se ponga a ayudar a un niño necesitado, porque entonces se contradice”.

Corradini no dejó de atacar a la que fue su esposa y madre de sus hijos Sebastián y María Laura. Dijo de ella que se estaba aprovechando del éxito de su hija, y lo más fuerte de todo, aseguró que si Chenoa no tiene pareja estable es porque su madre boicotea las relaciones de su hija para no perder a la gallina de los huevos de oro

Es más, también afirma que “Chenoa ha ocultado que es mi hija condicionada por su madre”.

Sobre esos siete años que Chenoa pasó en Argentina, con sus padres separados – desde que tenía un añito a los ocho años –  Corradini explicó que había intentado mantener contacto con su hija “a mi forma, a mi manera”. Lástima que no logramos sabe en qué consistía esa forma.

Mintió cuando afirmó que no estaba en el Deluxe por dinero.Bueno, fueron muchas las veces que Conchita tuvo que pronunciar la palabra “miente”, como cuando Corradini aseguraba que había intentado mantener contacto con su hija, que no le había pedido dinero, o que no le había regalado un taxi.

Sobre esto último, puntualizó que no fue un regalo. Suponemos que a Corradini no le financiaban la compra de un coche y su ex mujer se lo facilitó, pagandole a ella luego los plazos. Adujo que tuvo que venderlo para mantener a sus otros hijos – tiene seis hijos biológicos – y parecía que eso podía ser razonable, pero luego resultó que se compró tres coches con el dinero del anterior… y empezó a sonar ya muy raro. Acabó admitiendo que había hecho negocio con el asunto. Que hasta los 55 años trabajó en seguridad privada, pero que despues ya no había encontrado trabajo porque “a esa edad ya no se encuentra trabajo en Argentina“. Bueno, ni en Argentina ni en España ni en la mayoría de los sitios, nos tememos. Por desgracia.

Creemos que hasta aquí ha llegado este otro negocio del padre de Chenoa, porque después de las mentiras al polígrafo y de las evidencias sobre su escaso interés en contactar con sus hijos, al menos antes de que María Laura se convirtiese en Chenoa,

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