Olga Moreno ha decidido salir a defender a su marido, Antonio David Flores, “de todas las falsedades que se dicen”.

En una extensa entrevista en la revista LecturasOlga, sin poder evitar las lágrimas, explica cuánto le duele que acusen a su marido de maltratador psicológico, cuando lo único que ha hecho es desvivirse por todos y luchar por sus hijos, aunque reconoce que lo más duro es lo que están pasando sus hijos y la madre de Antonio David “mi suegra está mal, ahora mismo, está en mi casa”.

Tanto Olga como los niños tratan de no hablar de esto delante de Antonio David porque está muy decaído “es una persona muy alegre y ahora no tiene ganas de nada”. Tampoco ayuda que lleve un año sin trabajar -ha estado casi cuatro años trabajando en la tele con el sueldo embargado- ya que el año pasado colaboró en el debate de Supervivientes “pero hubo tensiones con Sandra Barneda, amiga de Rocío Carrasco, y este año no le han llamado”.

De hecho, desde la denuncia de Rocío Carrasco, no han vuelto a llamar para nada de trabajo a Antonio David, así que Olga entiende que se le han cerrado puertas. Así pues, ella es el sustento de su familia gracias a su tienda Olé y Amén de la que dice que va muy bien. Como pareja, todo esto que están pasando les ha unido aún más.

Olga entiende que si Rocío Carrasco estuviese en tratamiento psicológico, no se hubiese casado ni declarado que era la mujer más feliz del mundo ni aparecido en portadas. No se explica por qué está haciendo todo esto, pudiendo vivir tranquilos, y cree que va a ser echar piedras en su propio tejado porque Rocío Flores no se va a quedar callada y dirá la verdad de todo lo ocurrido “abrir un juicio sabiendo lo que puede hablar su hija…”

Reconoce Olga que es tal la magnitud social de la acusación, que están mentalizados de que pueda ir a juicio, y que el daño, lo absuelvan o no, ya estará hecho “¿Y luego yo qué hago, te pongo yo una denuncia por maltrato a mi marido?”.

Olga confirma que Ortega Cano, Gloria Mohedano y su marido José Antonio, apoyan a Antonio David por si lo necesita. También han recibido apoyo del colegio de David. 

Olga adora a los hijos de su marido “tengo una hija de mi sangre, pero no podría elegir entre Lola y ellos, te lo juro, David sobre todo es que es locura conmigo”. La pequeña Lola, de 5 años, les hace reír y es “el antídoto de la tristeza”.

Aunque su marido echa mucha culpa de toda esta situación a Fidel Albiac, Olga dice que la madre es ella y que no entiende su comportamiento con los niños “ni una llamada en años” ni el que pasase de largo sin saludar a su hijo en el juzgado o que tardase cinco días en visitarlo en el hospital tras ser ingresado por neumonía “Su hermana, que tendría unos 14 años, acribilló a llamadas a su madre preguntándole cuándo pensaba ir al hospital”.

Recuerda Olga las veces que amenazó a los niños con que iba a meter en la cárcel a su padre y que ellos iban a llorar lágrimas de sangre.

Olga no deja de ensalzar a Antonio David como lo buen padre que es “Está pendiente de todo, de encontrar un logopeda nuevo para el niño, y de que su hija estudie y tenga su carnet de conducir”.

Termina Olga reconociendo que si lo que quería Rocío Carrasco era hacerles daño, lo ha conseguido, pero al mismo tiempo, si ésta llamase para firmar la paz, estaría encantada. Lo único que pide Olga es tranquilidad para su marido y sus hijos “y que lo llamen para trabajar en la tele”.

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