Sin duda, el incidente entre la reina Letizia y la reina Sofía en la celebración de la Misa de Pascua, va a marcar un antes y un después en la imagen de la Casa Real.

El exceso de control por parte de Doña Letizia respecto a sus hijas es más que evidente, y no tiene sentido, como bien apunta el periodista Jaime Peñafiel “Tanta protección no tiene razón de ser. Leonor debe estar expuesta porque es un personaje público”.

La situación fue realmente absurda, con Dña. Letizia interponiéndose entre su suegra y el fotógrafo, que además es el oficial de la Casa Real, así que la fotografía iba a quedar para el álbum familiar, no se trataba de un paparazzi de “Sálvame”. Si esto ya es un disparate, aún más incomprensible fue que la princesa Leonor se quitase el brazo de su abuela del hombro. A Dña. Sofía se le rompería el corazón como abuela.

Los medios internacionales se han hecho eco del desagradable incidente. Vamos, que hemos sido la comidilla. El Daily Mail británico lo colocaba en portada, la RTL de Bélgica preguntaba ¿Tensiones en la corte española? y el diario argentino Clarín iba más allá hablando del “escándalo real entre la reina Letizia y su suegra, Sofía”.

En su primera aparición pública tras el incidente, la reina Letizia ha tenido que escuchar algunos gritos en su contra, aunque bien es verdad que bastantes menos de los que cabía esperar.

Se comenta que la reina Letizia está preocupada y desolada por la repercusión de lo ocurrido, pero el Palacio de la Zarzuela se ha limitado a expresar que se trata de “un episodio privado en el marco de un acto público” y se ha restado importancia a lo que no es más que “una anécdota”.

Como era de esperar, el respeto y el cariño que se ha ganado la reina Doña Sofía en más de 40 años de reinado ha pesado en la opinión pública, y no digamos en su entorno. A las palabras de la esposa de su sobrino, Pablo de Grecia, en las que mostraba su enfado por lo ocurrido y afirmaba que Letizia había mostrado su verdadera cara, hay que añadir las declaraciones de su cuñada, Margarita de Borbón, que ha contestado a los periodistas con un “¿Pues qué quieres que me parezca? Pues muy mal” o las de una amiga muy próxima a la reina Sofía, la condesa y diseñadora Lina Lavin de la Car: “esta salida de tono le costará cara a Letizia. No está educando bien a la futura reina de España”.

También Álvaro de Marichalar o Naty Abascal se han pronunciado a favor de doña Sofía. 

look.okdiario.com ha contactado con un experto en lectura labial que ha indicado que el rey Felipe, tras percatarse de lo que estaba sucediendo e interrumpir los saludos a la autoridades, se dirigió a su esposa y la intentó tomar por el brazo, aunque ella lo retiró antes de que él llegue a tocarla. Entonces, él le dijo “Por favor, déjalo” sin éxito hasta que consiguió tomar el brazo de su esposa y repitió las mismas palabras, también dirigidas a su madre.

También el rey emérito trató de pedir explicaciones a su hijo por lo ocurrido, pero D. Felipe le contestó que no era el momento.

Tan grave nos parece lo ocurrido y puede dañar tanto la imagen de la reina actual y de la monarquía en general, que no nos extrañaría que se hiciese algún tipo de manifestación pública aclarando lo sucedido. Dejarlo enquistarse puede ser demoledor para Letizia y para la institución.

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