Carlos Lozano reconoce que va de “sobrao” y es bueno que lo reconozca porque es el adjetivo que mejor le define.

Tras “desaparecer” 40 horas en la que fue sin duda la juerga del año, Carlos Lozano ha acudido al Deluxe para someterse al polígrafo y aclarar las cosas, pero la realidad es que ha sucedido todo lo contrario, se han abierto más frentes.

Reconoce Carlos que sale poco, pero cuando lo hace, lo da todo y desaparece, por eso se molestó bastante cuando regresó y se enteró de que su madre y Mónica Hoyos denunciaron su desaparición “mi madre no debió denunciar, pero es una mujer mayor, tiene 85 años”.

Opina que la prensa ha propiciado que esto se desmadrase y que primero tendrían que contrastar. Lo paradójico es que cuando María Patiño dijo que había llamado y no le habían cogido el teléfono, Carlos espetó “¿Por qué te tienen que coger el teléfono a ti?”. Entonces, se pregunta esta humilde redactora, ¿Cómo pretende Carlos que los periodista contrasten? ¿Recurriendo a Rappel?

Asegura Carlos que no ligó durante su escapada y lo confirmó el polígrafo. Añadió que tuvo una época en la que engañaba pero que ha aprendido que hay que ser legal. Por cierto, desmintió haber tenido relaciones íntimas con Terelu Campos aunque sí hubiese querido en su momento.

Esta “desaparición” propició un acercamiento entre Mónica Hoyos y la novia de Carlos, Miriam, que se fue al traste porque ésta cree que Mónica se tomó unas atribuciones que no le correspondían. Sin embargo, Carlos afirma que un periodista malmetió para que Miriam dijese eso, algo que molestó muchísimo a María Patiño, ya que esto sucedió en su programa Socialité.

En otro orden de cosas, el polígrafo confirmó que Carlos se había sentido acosado por un poderoso productor de televisión, y también contó que en la moda no ha llegado más lejos por “no ceder” y que no volvió a desfilar para un famosísimo diseñador amante de los rayos UVA y los barcos, por lo mismo. Eso sí, matiza que hay muchos diseñadores que lo intentaban y si recibían un “no” seguían trabajando con ellos sin problemas. Habló especialmente bien de Jean Paul Gaultier.

El que fuese primer presentador de Operación Triunfo reconoce que es “un sobrao” y Jorge Javier le dijo que lo era porque tenía la vida resuelta económicamente, y Carlos lo confirmó. Así pues, serían falsos los rumores que apuntaban a serios problemas económicos.

Pero, enseguida comenzaron los problemas con sus compañeros. El polígrafo confirmó que Carlos opina que Chelo hace el ridículo en su sección de Sálvame pero cuando también determinó que Carlos creía que tenía más dignidad que Mila Ximénez, ésta abandonó el plató y ya no volvió. Incluso Jorge Javier reconoció que había sido una pregunta desafortunada que no se debería haber hecho.

Carlos, aunque dijo sentirse mal por la marcha de Mila, se vino arriba y reconoció que, en su papel de defensor del espectador, disfruta sacando de quicio a sus compañeros “Quiero que sintáis en vuestras carnes cómo se siente cuando despellejáis a la gente” y dirigiéndose a Belén, espetó “Llevas 9 años aquí y has puesto a parir y has hecho daño a mucha gente”.

Como Belén se ofendió, lógicamente, Carlos le recriminó que no aceptaba las críticas, y entonces Belén contestó “vete a la mierda”.

El polígrafo determinó que Carlos miente cuando dice que cree que Mónica ha superado la ruptura con él. Vamos, que él y media humanidad opina que la peruana sigue enganchadisima al padre de su hija.

Carlos no tiene planes de boda con Miriam “es muy joven” y mucho menos piensa en volver a ser padre y reconoce que en los últimos tiempos se ha planteado romper con ella, pero que al final se arreglan porque se quieren mucho.

La bomba llegó con la pregunta “¿Has sido infiel a Miriam?”  Él dijo que no tajantemente pero el polígrafo determinó que mentía. Carlos alegó que la máquina estaría estropeada. Miriam llamó muy enfadada a Lydia Lozano, reprochando a su novio que no la cogía el teléfono y espetando “fuiste tú quien me regaló el anillo” aunque no quiso que su llamada saliese al aire.

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