Raquel Mosquera da la razón a Ortega Cano en las declaraciones que éste ha realizado sobre la que fue su hijastra.

Raquel Mosquera visitó el plato del programa Viva la Vida este sábado.

La peluquera, de 48 años de edad, asegura estar muy bien de salud, muy enamorada de su pareja, Isi y feliz con sus hijos, Raquelita, de 12 años y Romi, de casi 2 años y medio. Tiene claro que se casará con Isi “por la iglesia, no mañana mismo pero tampoco a largo plazo”.

Raquel se considera “tremendamente sensible” pero a la vez muy fuerte, y anima a la gente a acudir al psiquiatra o al psicólogo para saber cómo están realmente “mucha gente no sabe cómo está y por eso pasan muchas cosas de las que pasan”.

En “El Programa de Ana Rosa”, José Ortega Cano hablo por primera vez claro sobre la actitud de Rocío Carrasco: “los que han cortado y han tirado por la calle de enmedio han sido los que han sido, no conmigo ni con los míos, sino son su tía… y con sus propios hijos”. Raquel Mosquera apoya totalmente esas palabras “lleva razón, es un señor. Siempre que ha dicho algo te puedo decir que estoy con él” añadiendo que es lógico pensar que no van a ser todos los demás los que tengan la culpa del distanciamiento. Eso sí, reconoce que si Rocío Carrasco la llamase para tener un encuentro y tomarse un café, aceptaría sin problemas.

Raquel asegura que cuando coincide con la familia política de su marido, hay cordialidad y cariño. No ocurre lo mismo con Antonio, hermano de Pedro Carrasco, del que no ha tenido ni una llamada para ver cómo estaba, ni por supuesto le ha devuelto las 500.000 pesetas que le dejaron para un camión. Con el otro hermano de su difunto marido, Ramón, sí tiene relación aunque vive en Alosno, el pueblo de los hermanos.

Al final de la entrevista, se produjo un desagradable desencuentro entre Raquel y la periodista Paloma García Pelayo, ya que ésta asegura que tiene pruebas de que la peluquera impugnó la carta reparticional, algo que ella siempre ha negado. Sin embargo, Raquel contestó sin titubear que el documento al que la periodista se refiere es el acuerdo – muy a la baja para ella- al que llegaron sobre la compensación recibida por abandonar el piso de Pedro Carrasco antes del plazo que le dieron. La peluquera comenzó a molestarse ante la insistencia de la periodista y acabó confesando que tuvo que irse de la casa porque recibía llamadas de madrugada amenazándola de muerte si no se marchaba, y tiene de testigo a su padre que se fue a vivir con ella para acompañarla.

No hay duda que estas palabras van a crear una lógica polémica y esperemos que no tengan más consecuencias porque son realmente graves.

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